12.1.10


Nos sorprenderíamos cuánta gente piensa en Dios, cuando en una ciudad populosa un sacerdote atraviesa las calles. Multiplicado por todos los días del año, el bien que hace vestir de clérigo es inmenso. Sin exagerar, al cabo de un año han reparado en él decenas de millares de personas. Y si un sacerdote anda por la calle recogido y en presencia de Dios, entonces se transforma en un instrumento para que los ángeles custodios les digan a sus protegidos: fijaos.

Un sacerdote con sotana por la calle es como un grito para los paganos. Un grito que les dice: ¡Dios existe! Ved aquí a uno de sus siervos. Por eso Satanás tiene tanto interés en que de la vía pública desaparezcan todos los signos que hacen referencia a Dios.

El amor reside en el corazón, no en el vestido. Pero el amor se desborda en multitud de detalles externos: uno de ellos es una vestidura de consagración.

Las vestiduras eclesiásticas son un constante recuerdo de la dignidad que nos ha sido conferida, del poder que ostentamos.

Alguien puede objetar que el hábito eclesiástico separa de los hermanos. Pero hay que recordar que el sacerdote es alguien segregado del resto de los hombres para el culto de Dios, para consagrarse a su servicio. Es la porción que Yahveh se ha separado para ejercer sus sagrados misterios.

Esos misterios sacrosantos son razón suficiente para que se te señale como en tiempos de Moisés se señaló un límite en torno al monte Sinaí porque era un monte santo. ¿Es acaso menos sagrado un sacerdote de Cristo que ese monte de la Antigua Ley?

El hábito eclesiástico ha sufrido modificaciones desde que comenzó a existir, pero siempre ha sido una tunica talaris a semejanza de aquellas que gloriosamente cubrieron a los doce primeros apóstoles.

Bien con un traje talar, bien con un clériman, vestimos como sacerdotes no porque nos apetezca o nos guste, sino porque nos lo pide la Iglesia. Ir vestidos como ministros de Dios es un modo de servirle.

Si eres un hombre que ha entregado su entera vida al Omnipotente como presbítero, ¿por qué no vestir como lo que eres?

Aunque en las tiendas diocesanas se vendan camisas de muy distintos colores, el color negro o el blanco (para lugares cálidos) son colores nobles y elegantes. Desgraciadamente son muchos los sacerdotes que visten combinaciones de prendas carentes de todo gusto. Van mal vestidos toda la vida y nadie se atreve a decírselo. Desde estas páginas, en nombre de Aquél a quien representan, les pido que vayan vestidos con dignidad y que no confundan el mal gusto con la pobreza.

¿Por qué el sacerdote no lleva una vestidura exactamente igual que la de Jesús? El que los sacerdotes no nos dejemos una barba y el pelo largo como el que la tradición atribuye a Jesús, y no llevemos una túnica y un manto como los que llevaban los judíos, creo que tiene una profunda razón teológica detrás. Llevamos un distintivo, un símbolo, que recuerda la túnica de nuestro Maestro. Pero esa túnica no trata de ser idéntica, ni lo intenta siquiera, para que se vea que nosotros somos meros continuadores suyos, pero que Él era único. Él era único, nosotros somos meros continuadores.

8 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por tener este sitio. Ocurre que en mi ciudad son pocos los sacerdotes que van de negro. Pienso que se deben dar muchas ocasiones en las que una persona, caminando por la calle, tiene urgente necesidad de consuelo, pasa un sacerdote vestido de calle, y se pierde la oportunidad de consolarla. ¡Qué lástima!

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  2. Padre Fortea:

    Tiene usted toda la razón al afirmar que un cura vestido de cura, acerca a Dios a quienes le ven.

    Al menos a mí me pasa, pues como se que un sacerdote es un "alter Christus", cuando veo uno por la calle, saludo al Señor, mentalmente, claro.

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  3. Las personas queremos poder identificarlos, sacerdotes, vístanse como tales.No siemtan verguenza, sino orgullo. Por hacerlo, no se alejan de la gente, todo lo contrario.
    Lo interior tiene que ir en concordancia con lo esterior.
    Bendigo a Dios las poquísimas veces que identifico a un sacerdote por la calle, y la verdad es que me dan ganas de pararlo y felicitarlo y darle las gracias. Quizás lo haga alguna vez y espero que a él no le moleste en ese caso.

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  4. En su consagración el sacerdote hace los votos de pobreza,obediencia y castidad.
    Mi cuestionamiento es que los obispos son los que debieran pedir a los sacerdotes de sus respectivas diocesis observar estos lineamientos.
    Ho lo harán y los sacerdotes faltan al voto de obediencia?
    En la diocesis a la que pertenezco ya no se ven sacerdotes en la calle vestidos con sotana negra y alzacuello blanco, bueno ni en las parroquias visten así, ocasionalmente usan alba blanca y sin cingulo, así que se les ve hasta mal, porque en ocaciones a algunos les queda muy holgada y en lugar de verse dignos
    se ven, perdonen la palabra, comicos.
    El ultimo sacerdote, ya fallecido,que yo recuerdo que vestia su sotana negra y alzacuello blanco fue en los
    ultimos años de la decada de los noventa.

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  5. Bien por la sotana es la ruptura con el mundo!!!Que los Obispos la permitan!!!!!

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  6. ESTIMADOS HERMANOS:
    Solicito la superchería sacerdotal del Santo Espíritu de Jesucristo consistente en evitarme el corazón quebrantado y el espíritu contrito. Les prevengo de inminentes impostores del blog quienes pretenderán sabotearme con ustedes por la calumnia de violador sexual parafílico por la calumnia de prevaricador por una ignominia sexual necrofílica.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Cédula de Vecindad:
    ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Cédula de Vecindad:
    ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  7. Este escrito es bálsamo para el alma!!! Gracias!!!

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  8. Este escrito es bálsamo para el alma!!! Gracias!!!

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